Mostrando entradas con la etiqueta La vida de Ainhoa. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta La vida de Ainhoa. Mostrar todas las entradas

13 diciembre 2011

Noticias de mi blog

¡Hola a todos!
Como os habréis fijado estos días he estado cambiando los fondos y colores del blog, ahora ya he dejado la definitiva :)


Últimamente no publico aquí mucha cosa (aparte de los proyectos de Adictos a la Escritura) la razón es que me he centrado más en la novela Estrella Roja de la cual ya tengo los nueve primeros capítulos.
Respecto a la novela La vida de Ainhoa, he decidido pararla por el momento. Pero esto no quiere decir que no la vaya ha acabar. 
Lo siento por los lectores y lectoras a los que les gusta pero tendrán que esperar. 


De momento seguiré con Estrella Roja en su blog: http://estrellaroja-lunadecaramelo.blogspot.com 
Y puede que comience algunas nuevas historias que aun no están muy claras en mi cabeza.




____________________________


Ahora vamos con otro tema, no se si sabréis que colaboro en un programa de radio llamado: El Cazador de Oyentes. 
Es un programa de humor que se emite de Lunes a Viernes a las 19:00h en Ràdio Pòmar (101.2FM) 
El canal FM no llega a todas partes pero por eso tenemos la web www.radiopomar.com en la cual se puede escuchar la radio online. 
El programa esta lleno de humor y secciones: hablamos de las noticias más curiosas y extravagantes que rondan por el mundo, tenemos secciónes sobre ovnis y extraterestres, canciones divertidas, contamos chistes y anecdotas... ¡Incluso podrás disfrutar de sesiones de los mejores DJ'S :D


Además tú puedes colaborar con nosotros, cada día podéis comentar nuestra noticia del día, enviarnos anecdotas o chistes, pedirnos canciones, votar tu cancion favorita en la lista musical... 
¡Todo esto simplemente entrando en el Facebook o Twitter de El Cazador de Oyentes!
http://twitter.com/#!/elcazaoyentes
http://www.facebook.com/profile.php?id=100002310144856&ref=ts


¡Muchas gracias a todos por leerme y un saludo!

24 octubre 2011

Una entrada simple con un avance:

¡Hola a todo el mundo!
Bueno en esta entrada no traigo ningún relato, la escribo simplemente porqué me apetece contar cosas. 


Parece que por fin el verano se ha ido y ha llegado el otoño de verdad. ¡Menos mal! Ya tocaba un poco de fresquito y sacar las chaquetas y las mantas.
Aun que lo malo de este tiempo es que empiezan los resfriados, gripes... Pero al menos no habrá mosquitos como en verano, que te comen viva. 


El tiempo pasa muy rápido y dentro de nada ya estaremos preparando cosas para Navidad. Aun que antes viene La Castanyada (O Halloween, depende que queráis celebrar), me encantan las castañas asadas y los "panellets" ^^
Bueno, espero que lo paséis muy bien hagáis lo que hagáis y no os resfriéis demasiado. 


Y me despido ya por qué hoy es Lunes y hay que ir a estudiar. así que no hay tiempo para mucho más. 
Pero para que esto no sea tan cortito os voy a dejar un avance de lo que va a pasar en el próximo capítulo de La vida de Ainhoa :D 


En el capítulo 9 de La vida de Ainhoa: 
Ainhoa y sus hermanos van a mudarse a casa de la tía Julia por fin. 
Allí conocerán a su primo Álex y a Claudia. Gracias a ellos Marina sabrá por fin quién es Ainhoa. 
Pero nuestra pobre protagonista no tendrá tiempo para preocuparse por Pablo ni por Marina, ya que en el hospital acaban de averiguar la grabe enfermedad que padece su madre, María. 


Ahí lo tenéis espero que os haya dejado con ganas de leerlo, aun que tendréis que esperar por qué tengo que terminarlo.
Y si queréis que la espera se haga corta aquí tenéis el blog de Estrella Roja dónde podéis disfrutar de los tres primeros capítulos reeditados :)
¡Hasta la próxima!

23 septiembre 2011

Capítulo 7 - La vida de Ainhoa

¡Hola!
Aquí os traigo un nuevo capítulo de La vida de Ainhoa y además una portada que he hecho yo misma ^^
Espero que os guste el capítulo.



CAPITULO 7

Ainhoa se quedó quieta y pensativa por un momento, no esperaba esa propuesta, pero realmente era una buena idea ya que así su tía podría ayudarla mejor por qué no tendría que quedarse a dormir en su casa.
Sabía que no tenía que preocuparse por el espacio, la casa de Julia era grande, de dos plantas y con suficientes habitaciones. Se dio cuenta cuando pasó allí la noche con Pablo.
-Yo reconozco que es una buena idea pero... No quiero ser una carga tía Julia... -Confesó Ainhoa preocupada.
-Cielo, tú no serás nunca una carga. Quiero que estéis bien y pienso que quizá te venga bien ir a mi casa, así estaré más con los niños.
-¿Pero qué le vamos a decir a los niños? Podrían asustarse... -Comentó Ainhoa.

Pablo habló esta vez: -A lo mejor tendríamos que hablar con el doctor y con tu madre, para que los niños la vean y ella les explique que tienen que ir a nuestra casa. Sí se lo pide su madre no se asustarán.
-¡Qué buena idea hijo! Pero no sé si mi hermana estará de acuerdo...
-No os preocupéis por eso, yo hablaré con mi madre y le dejaré las cosas claras. -Ainhoa sonó muy segura de sí misma en esta frase y es que estaba decidida a dejarle las cosas muy claras a su madre. Tenía que curarse ya o las cosas irían a peor.
-Sí querida, tú eres la indicada, a mí no me hará caso. -Admitió Julia.
-Lo sé, mañana pediré el día libre en el trabajo así iré pronto al hospital, que además tengo allí el coche sin gasolina. -Suspiró Ainhoa.
-Pablo, hijo. Deberías quedarte a dormir y acompañar a tu prima mañana para ayudarla, tendrás que faltar a clase pero sé que eres un gran estudiante. -Sonrió Julia a su hijo.
-Claro que sí mamá. Ya había pensado en eso, el problema es este sofá. -Contestó Pablo sonriendo a su prima. –Si duermo otra noche ahí me voy a quedar sin espalda…
-¿Y dónde duermes entonces? –Preguntó Ainhoa casi sin querer.

La situación se hizo incómoda por unos momentos, Ainhoa y Pablo pensaban en que podían dormir juntos pero claro Julia estaba allí, aun que ellos no sabían que ella ya les descubrió por accidente hace pocos días.
Julia vio que sería ella quién tenía que responder la pregunta. ¿Pero que podía hacer? No había pensado en eso antes de hacer la propuesta…  Además su sicólogo le aconsejó que dejara que ellos encontraran el momento para contarle que tenían una relación.
Y ya hizo dormir en el sofá una vez al pobre Pablo, al parecer no tenía más remedio.
-Bueno, si no os importa podríais dormir juntos en la habitación de María y yo duermo en la de Ainhoa. –Dijo Julia intentando mostrar normalidad.
-Está bien –Dijo Pablo –Ainhoa y yo tenemos mucha confianza.
“No lo dudo, hijo…”  Pensó Julia.

Al poco rato Pablo y Ainhoa fueron a dormir, felices por la propuesta de Julia y por pasar una noche juntos, ahora vivirían bajo el mismo techo. Tendrían que vigilar más, para que no se dieran cuenta de que estaban juntos.  Pero ahora a ninguno de los dos les apetecía hablar de eso.
El día siguiente se presentaría duro, así que solo querían aprovechar el momento y disfrutar de la felicidad de esa noche. Mañana ya hablarían de todo y harían todo lo que tuvieran que hacer.
Ahora sólo querían besarse, abrazarse y descansar juntos.
Para Ainhoa era todo un regalo que después del horrible día que había pasado pudiera dormir junto al chico que tanto la quería y cuidaba. Y para él simplemente Ainhoa era lo más maravilloso del mundo y por tanto cada noche y cada momento a su lado era lo más valioso que podía tener.


Marina había dormido fatal, estuvo pensando en lo que Claudia le dijo el día anterior casi toda la noche y eso era porque tenía bastante razón…
Ella sabía muy bien que se había equivocado con Pablo y por eso le había perdido como novio y como amigo, pero odiaba reconocerlo.
De todas formas no podía seguir así si quería al menos volver a ser su amiga, además Claudia se merecía una disculpa.

Ella había sido demasiado inmadura y orgullosa.
Tenía que dejar de serlo, aunque fuera solo por conseguir la amistad de Pablo.
Esa Ainhoa no duraría siempre, y cuando eso pasara ella estaría allí, a su lado como una buena amiga para lo que surgiera después.
Así que tenía que cambiar y Claudia era la única que podía ayudarla para hacerlo.
¿Cómo podía hacer para quedar con ella? Bueno quizá un mensaje sería lo mejor.
“Hola Claudia, siento mucho lo de ayer. ¿Nos podemos ver hoy? He de hablar contigo, te prometo que es algo bueno. “
A los pocos minutos obtuvo una respuesta:
“Ok, espérame a las ocho en el parque. Hasta esta tarde.”
Bueno, por lo menos le había respondido y estaría dispuesta a hablar.


El despertador de Ainhoa sonó muy temprano pero al menos había dormido realmente bien con Pablo a su lado.
Los dos se despertaron casi al mismo tiempo y Pablo paró el despertador.
-Buenos días, princesa.
-Buenos días cariño, me encantaría seguir durmiendo abrazada a ti. –Dijo Ainhoa pegándose a él.
-Y a mí, pero desgraciadamente nos espera un largo día.
En seguida se pusieron en marcha.

Lo primero que hizo Ainhoa fue llamar a la fábrica, se hicieron de rogar para darle el día libre pero Ainhoa no dudó en recordarles la de horas que le debían y que ni si quiera había cogido los días que le pertenecían por su madre estar hospitalizada. Así que no tuvieron más remedio.
-Bueno, he conseguido el día libre. –Anunció Ainhoa a Pablo y Julia que también se había puesto en pie.
-Menos mal, solo faltaba. –Suspiró Julia.
Después Ainhoa llamó al doctor de su madre, para avisarle de que esa misma mañana iría a hablar con María muy seriamente.

Al poco rato Pablo y Ainhoa llegaron al hospital, además llevaban un bidón de gasolina para poder llevarse el coche de Ainhoa.
-Bueno, ya hemos llegado, ahí está tu coche. ¿Quieres ocuparte de él primero o de tu madre? –Preguntó Pablo.
-Será mejor empezar por lo más duro y más importante.
Ainhoa entró en el hospital, Pablo la esperaría en la entrada principal, para no entrometerse.
Sin preguntar si quiera por el Doctor Jiménez fue hacía la habitación de su madre bien decidida.
Y allí la encontró despierta y haciendo zapping en la tele. Por suerte su compañera de ayer no estaba en la habitación en esos momentos.

-Hola mamá.
-Hija… ¿Qué haces aquí? –Preguntó sorprendida María por verla allí.
Ainhoa apagó la tele del botón.
-¿Qué haces,  Ainhoa?
-Quiero que me escuches mamá. He venido para hablar contigo seriamente.
María suspiró y miró hacia abajo, parecía que Ainhoa estaba enfadada y ella no tenía ganas de escuchar sermones y quejas.
-A ver… ¿Qué es lo que pasa? –Preguntó María resignada a escucharla.
-¿Te atreves a preguntarlo? ¿Es que no lo ves? ¡Mamá te estás portando como una inconsciente, tienes dos hijos pequeños en casa que están deseando verte y no haces nada por recuperarte!  Además el otro día hablaste muy mal de mí y eso no puedo perdonarlo. Siempre me he esforzado por nuestra familia.
María se sentía muy mal e intentó excusarse: -Pero hija, estaba borracha, no sabía lo que decía…
-Mamá eso no es excusa, y no deberías beber.  Y he venido aquí porque hemos tomado una decisión y tú se la tendrás que explicar a los niños.
-¿Decisión? Explícate.
-Verás mamá, la tía Julia ha de cuidar a los niños mientras yo trabajo y quedarse a dormir, pero ella también tiene su casa y hemos decidido que mientras estés en el hospital iremos todos a vivir una temporada a su casa.

-¿Qué? ¡Pero tendrás que ocuparte de la casa! Como vas a ir a vivir con la tia Julia. –María no quería aceptar tal cosa.
-¡Mamá, es solo una temporada! Hasta que te recuperes. Así que deja de comportarte así y empieza a preocuparte por tu salud y a querer estar bien. Y tienes que explicárselo a los niños, si no pensarán que te pasa algo. Así que mañana mismo te los traeré para que te vean y ya puedes estar bien y explicarle lo que pasa. –Ainhoa se lo dejó muy claro y no iba a darle derecho a protestar.
-Pero hija, como puedes pedirme esto. No pienso permitir que mis hijos se vayan de mi casa. –María estaba enfadada pero sabía que no podía salirse con la suya en esta situación.
-Mamá, por favor. Es por el bien de todos, no hay nada más por discutir. Ahora tengo que irme, te llamaré esta tarde.  Adiós.
Ainhoa le dio un beso en la mejilla, aun que como se esperaba María se quedó quieta y solo le dijo adiós.

Al salir de la habitación el Doctor Jiménez la esperaba en el pasillo.
-Hola, Doctor. Ya he hablado con mi madre. –Le anunció Ainhoa.
-¿Cómo ha ido?
-Bueno, le he dicho que a partir de ahora tiene que cambiar y dejar de portarse así. Creo que se lo he dejado claro.
-Está bien, por cierto Ainhoa tú madre no come demasiado, parece ser que ha perdido el apetito, estamos intentando descubrir por qué antes de que pierda demasiado peso. No te preocupes que no tiene por qué ser grabe, pero solo te informo.  Quizá ahora que has hablado con ella esto cambie. –Pensó en voz alta.
-De acuerdo, esta tarde llamaré a mi madre y si veo que está en buenas condiciones y ha pensado lo que le he dicho mañana vendremos todos a verla. Ya sé que usted me dijo que era mejor que los  niños no vinieran, pero es necesario.
-Lo entiendo y visto lo que pasó ayer quizá no sea una mala idea. –El busca del Doctor comenzó a sonar –Parece ser que me necesitan, adiós Ainhoa. Cuídate.
-Adiós Doctor y gracias.


Después de ponerle gasolina al coche de Ainhoa ella y Pablo volvieron a casa.
No había nadie y todo estaba en calma. Se respiraba aire limpio.
-Como se nota la ayuda de  tú madre, esta todo tan limpio. –Dijo Ainhoa dejándose caer en el viejo sofá y pensando que era una suerte tener el día libre.
Pablo se sentó a su lado.
-Ella siempre os ha querido mucho, le sabe muy mal que a su hermana le cueste tanto aceptar su ayuda.
-Lo sé, mi madre es muy tozuda, pero al fin le he dejado las cosas claras. –Dijo con mucha seriedad.
-Bueno no hablemos de eso ahora. Relájate, te mereces un descanso.
Ainhoa sonrió y se abrazó a él. 
Se sentía tan bien al lado de Pablo que ya apenas le importaba que fuese su primo. Le quería y eso no sería un obstáculo para ella aun que los demás se opusieran.

Todo había pasado muy rápido, Pablo no podía creer que hacía dos semanas se sentía deprimido y con la autoestima por los suelos.
En una semana había pasado mil cosas con Ainhoa, estaba tan enamorado de ella… De repente sintió la necesidad de besarla, acariciarla...
-Te quiero, Ainhoa.
-Yo también te quiero, Pablo.
-Me encantas, no puedo sacarme de la cabeza lo que pasó en la playa y después en mi casa… -Soltó sin pensar.
Ainhoa se ruborizó ante el bonito recuerdo, ella no tenía demasiada experiencia en cuanto a relaciones sexuales pero las dos veces que hizo el amor con Pablo fueron maravillosas.
Ainhoa sabía lo que le apetecía hacer a Pablo, no había nadie en casa…
Ella también quería pero no sabía que decir, así que se limitó a besarle  y todo surgió como si nada, aquello le hizo sentir realmente bien y comprendió que solo tenía que dejarse llevar y disfrutar.



Al llegar la tarde Ainhoa ya había empezado a mirar que ropa y cosas tendría que llevarse a casa de Pablo, puso lavadoras para la ropa de los niños y decidió llamar a su madre antes de ir a buscarlos al colegio.
María contestó en seguida, había estado pensando mucho, aunque no había querido consultarlo con nadie y no probó bocado de la comida.
-¿Hola?
-Hola mamá, soy yo.  ¿Cómo te sientes?
-Vayamos al grano y por favor déjame hablar hasta que termine – Y comenzó a decir lo importante:
 –He estado pensando en lo que has dicho, en lo enfadada que estabas. Y  tienes razón. No pretendía que sufrieras tanto, hija. Lo prometo, pero es que a veces no sé qué pasa en mi cabeza que no me deja pensar decentemente.
Si creéis que en casa de Julia estaréis mejor, adelante. Venid a verme y yo se lo explico a los niños de buenas maneras. Quiero recuperarme y por favor perdóname por haberme comportado así y por lo que te dije.

Ainhoa no podía creer lo que sus oídos estaban escuchando, su madre parecía tan sincera. A pesar de todo la quería y por supuesto que la perdonaba.
-¡Oh, mamá! Cuanto me alegro, claro que te perdono yo solo quiero que te recuperes y estés con nosotros en casa. Te quiero mamá.
-Y yo hija mía. Mañana que venga la tía Julia también por favor, necesito hablar con ella. Que ganas tengo de ver a los niños…
-Tranquila mamá, ya has dado el paso más importante. ¡Uy se me hace tarde! Tengo que recoger a los peques y darles la noticia.
-Está bien, adiós Ainhoa, un beso.
-Otro para ti.

Ambas colgaron contentas, por fin las cosas estaban cambiando a bien.
Ainhoa muy feliz recogió a sus hermanos del colegio y junto a Pablo y la tía Julia pasaron un buen rato jugando.
Los niños se pusieron tan contentos por poder ver a su madre que a Julia casi se le escapan las lágrimas de emoción. Después todos cenaron y Ainhoa les contó otro cuento a sus hermanitos.
Pablo también estaba feliz, por fin podía ver a la chica que amaba sonriendo a todas horas.
Al menos por esa noche en casa se respiraría felicidad.


Mientras tanto dos chicas estaban teniendo una interesante conversación en el parque. 

02 septiembre 2011

¡Nuevo capítulo, por fin!

¡Hola!
Después de casi un mes entero sin publicar he vuelto.
Siento haber tardado tanto, pero este mes la inspiración me abandonó y me costó mucho acabar el capítulo de La vida de Ainhoa.
Pero ya está aquí y espero que os guste :)


La vida de Ainhoa
Capítulo 6

Ya era jueves y María estaba tumbada en la cama de hospital. 
Pasaba canales de la televisión pero a esa hora no daban nada que le gustara, si estuviera en casa estaría cuidando de sus pequeños.
Llevaba demasiados días sin ver a sus hijos y según ese doctor que había intentado hablar con ella en varias ocasiones no podría verles hasta que aceptara que necesitaba ayuda.
María se levanto y fue al baño, allí se vio en el espejo, estropeada y triste. Quizá había perdido el control y realmente necesitaba ayuda... 
Además echaba de menos a sus hijos y Ainhoa lo estaría pasando mal. 
Definitivamente tenía que hablar con el Doctor Jiménez y con su hija, no podía seguir así pero odiaba verse tan mal y no poder solucionarlo ella misma.

Cuando Ainhoa salió del trabajo fue hacía el hospital lo más rápido que pudo. 
A la hora de comer el doctor de su madre la había llamado con noticias bastante buenas, al parecer su madre por fin había hablado con él y había dicho que estaba dispuesta a recuperarse. 
El día había sido duro en el trabajo y no pudo avisar a su tía. 
Ainhoa entró al hospital, el Doctor Jiménez la estaba esperando cerca de la puerta.
Conversaron mientras se dirigían a la habitación de María.
-Bueno ahora podrás ver a tu madre, tenía muchas ganas de hablar contigo. -Dijo el Doctor.
-Yo también tengo ganas de verla, aun que puede que esté enfadada. -Reconoció Ainhoa.
-No te preocupes, tu madre necesita tiempo para recuperarse. Ahora tiene una compañera en la habitación, podrá hablar con alguien. Esta es su habitación, entremos.
Ainhoa y el doctor entraron juntos en la habitación y se quedaron paralizados al ver que sucedía. 
María y la mujer que habían puesto en la cama de al lado estaban bebiendo una botella de whiskey que ya estaba casi vacía.
Las dos mujeres no se dieron cuenta de que habían entrado en la habitación hasta que el Doctor Jiménez reaccionó.
-¡Pero señoras! ¿Que están haciendo? -Dijo el doctor intentando quitarles la botella.
-¡¡¡Pues bebeeeeer!!! -Dijo la mujer.
-Mira Angeles está es mi hijaa, -Dijo María dirigiéndose a la mujer -pero es una inútil solo piensa en estudiar tonterias y en irse por ahí de fiesta. 

Ainhoa no podía creer que su madre dijera algo así de ella, estaba a punto de ponerse a llorar allí mismo o de salir corriendo pero el doctor le pidió que avisara a dos enfermeras.
Ainhoa fue corriendo y dos enfermeras y un enfermero acudieron a ayudar al Doctor Jiménez.
No fue fácil quitarles esa botella y controlarlas para que estuvieran quietas y no chillaran, al final no hubo más remedio que sedarlas a las dos .
Después de eso Ainhoa estaba sentada en la sala de espera del hospital, llorando en silencio y preguntándose porque su madre había hecho eso.
El Doctor Jiménez llegó en seguida.
-Ainhoa, siento mucho lo sucedido pero está mañana tu madre parecía dispuesta a recuperarse, por lo visto no lo tiene muy claro. 
-Si es que no quiere pedir ayuda a nadie nunca...  -Dijo ella.
-Puede que poner a Angeles en la misma habitación alla sido un error, seguramente la botella la trajo ella y arrastró a tu madre a beber. Son casos parecidos. Bueno, te aconsejo que vayas a casa y descanses. Mañana te llamaré de nuevo.
-Gracias doctor, esperaré su llamada.

Y así Ainhoa se fue lentamente, destrozada por dentro, pensando en la grave situación de su madre y en las horribles palabras que había dicho.
Sentía que no podía más pero tenía que sacar las fuerzas de dónde fuera.
 No estaba en condiciones de conducir pero se había hecho tarde y tenía que ir a casa, estarían preocupados por ella.
Al entrar al coche vio su movil en el asiento, dónde lo había dejado antes, tenía cinco llamadas perdidas de Pablo y Julia.
Por suerte llamaron de nuevo y Ainhoa contestó:
-Hola.
-¡Ainhoa! -Dijo Pablo alegre de escuchar su voz pero preocupado por el tono de la chica. -¿Dónde estás?
-En el hospital, bueno estoy apunto de ir para casa.
Ainhoa arrancó el coche mientras Pablo hablaba: -¿En el hospital? ¿Ha pasado algo?
-Sí... En casa os cuento... ¡Oh no, no tengo gasolina! Joder, estoy harta de que todo me salga mal.
Ainhoa se puso a llorar.
-Tranquila Ainhoa, no llores, iré a buscarte ahora mismo.
-Esta bien, gracias. -Dijo entre sollozos.
-Hasta ahora.
Pablo colgó y le dijo a su madre que Ainhoa se había quedado sin gasolina y que algo había pasado con María, estaban realmente preocupados pero no podían hacer nada, solo esperar a que Ainhoa les explicara lo sucedido en el hospital cuando volvieran.

Pablo sabía que Ainhoa le necesitaba y fue lo más rápido que pudo a buscarla, la había echado de menos durante todo el día y no soportaba verla sufrir.
Aparcó en doble fila en cuanto la vio apoyada en su coche esperándole. Ella era lo más importante en ese momento y casi todos los días desde hacía apenas una semana.
Incluso estaba dejando un poco de lado los estudios, cosa que no había hecho ni si quiera cuando se deprimió por la ruptura con Marina.
-¡Ainhoa estoy aquí! -Dijo Pablo bajando del coche.
Ella se incorporó y fue hasta él, los dos se abrazaron sin pensarlo. 
Ainhoa se sentía más segura a su lado, sabía que él la apoyaría siempre.
-Vamos a casa. -Dijo Pablo -Mamá está muy preocupada.
Ainhoa asintió y los dos se metieron en el coche, no tenía tiempo que perder aun que estaba destrozada.
Su tía Julia estaría muy preocupada y no quería hacerle esperar más, ya hacía rato que la noche había llegado a la ciudad.
-¿Como están los niños? -Preguntó Ainhoa a Pablo.
-Bien, nos han preguntado por que no llegabas y les hemos dicho que hoy salías más tarde de trabajar. Ya estarán casi dormidos.
-Mejor, no me gustaría que escuchasen lo que ha pasado. -Dijo Ainhoa muy triste.
-Tranquila, en casa nos lo cuentas sin prisa, ya llegamos, no te preocupes amor.
Ainhoa sonrío por primera vez en todo el día, Pablo la había llamado amor.
Justo entonces el semáforo se puso en rojo y el coche paró, entonces Ainhoa aprovecho para darle un dulce beso a su primo.

Marina volvía de casa de una de sus amigas cuando por la carretera le pareció ver un coche que le resultaba familiar, el coche paró en un semáforo y pudo comprobar de quién se trataba, lo que ella no esperaba era que otra chica estuviera allí besándole. 
Era aquella chica morena con la que le vio en el restaurante, ahora estaba sintiendo más celos incluso que aquél día.
Marina no entendía por qué, nunca había estado celosa de nadie, siempre conseguía a todos los chicos que quería pero desde que Pablo la dejó las cosas habían cambiado en ella.
Era ya bastante tarde pero necesitaba hablar con alguien así que sin dudar llamó a una amiga en la que siempre confiaba. Seguro que Claudia podría quedar.
-¡Hola Marina!
-Hola Claudia, necesito hablar.
-Oye pues estoy en casa de Alex, podrías pasarte.
-No es buena idea que él esté delante, se trata de su hermano. 
Claudia comprendía a su amiga que por lo visto estaba bastante mal.
-Entiendo... ¿Quedamos en el parque entonces? -Propuso Claudia.
-Vale, siento hacer que no estés con tu novio pero te necesito.
-Tranquila Marina, ahora nos vemos.

Claudia colgó y vio como su novio la miraba.
-¿En serio te vas? Es ya de noche y algo tarde. -Objetó Alex.
-Ya pero es que Marina me necesita. No es tan tarde. -Explicó ella sin dar detalles.
-Pero tenemos la casa sola y no lo estamos aprovechando. Además me ha llamado antes mi madre diciendo que hoy quizá no venga a dormir porque a pasado algo con mi tía y sabes que Pablo estará con ella. -Entonces Alex cogió a su novia de la cintura y le susurró al oído.
 -Vamos yo también te necesito. 
-¡Jaja! El sexo no es lo más importante en una relación y últimamente tenemos mucho, así que no mientas en que no aprovechamos que estamos solos. Y ahora me voy. 
-¡Que le voy a hacer, mujeres! -Suspiró Alex.
Los dos rieron y se besaron, después Claudia se marchó al parque dónde encontró a Marina sentada en un banco.
-¡Marina! -Saludó Claudia mientras llegaba al banco y se sentaba. -Tienes mala cara. ¿Qué es lo que te pasa?
-Pues ese es el problema que no se qué me pasa con Pablo. -Dijo Marina.
-Explícate.
-¿Recuerdas lo que pasó en el restaurante? Pues hoy la he visto con ella en su coche, estaban parados en un semáforo... Besándose... 
Claudia se sorprendió más por lo dolida que parecía Marina que por qué Pablo se estuviera besando con esa chica.
-Pero, Marina. ¿Quieres a Pablo? -Le preguntó directamente.
-No... Sí... ¡No lo sé! Pero es que estoy tan celosa. Nunca me había sentido así, es cierto que quería que Pablo me hiciera caso y por eso traté de darle celos pero nunca pensé que me afectaría tanto verle con otra. -Se sinceró.
-Ay Marina, no se que decirte, te equivocaste mucho con él... 
-Bueno, si me quería me habría perdonado. -Dijo Marina molesta.
-No empieces con eso, sabes que no estoy de acuerdo contigo en este tema, no has de ser infiel a tu novio. No seas orgullosa.
-Te he llamado para que me ayudes, no para que me hundas... -Marina estaba enfadada y sacaba su orgullo de nuevo. -Si vas a decirme estas cosas será mejor que me vaya.
-Marina, sabes que yo soy sincera te digo lo que pienso y pienso que eres demasiado orgullosa y piensas poco en los sentimientos de los demás. -Soltó Claudia sin tapujos. 
-¡Pues mira si tan orgullosa soy me voy!
Y así Marina llegó a su casa y se encerró en su habitación sin ni siquiera cenar, no le gustaba enfadarse con Claudia y tenía mucho en lo que pensar.

Pablo y Ainhoa llegaron a casa por fin y  Ainhoa contó lo que había pasado en el hospital entre lágrimas.
-¡Oh dios mío! Ni siquiera sé que decir. 
Julia estaba bloqueada, nunca habría esperado algo así pero es la vida la que nos da sorpresas malas y buenas.
Julia no podía permitir esto, ahora si que estaba completamente decidida.
-Ainhoa hace días estuve pensando algo -Comenzó a hablar Julia -Y me gustaría saber que te parece, pero yo creo que es lo adecuado.
Ainhoa no sabía a lo que su tía se estaba refiriendo y su cara reflejó la pregunta que respondió Julia: 
-Me gustaría que tú y los niños os mudarais a mi casa mientras tú madre está en el hospital.

12 agosto 2011

Maratón Escritura día 4

¡Hola otra vez!
Hoy me toca publicar cinco páginas más de La vida de Ainhoa para la maratón de escritura, pero me he dado cuenta de que describo muy poco a los personajes.
Así que he decidido que hoy en vez de seguir la historia os los presentaré. Puede que no tenga mucho que ver con la maratón pero lo importante es escribir algo ¿no? ;)



___________________







Julia
Julia es como ya sabéis la tía de Ainhoa. 
Es una mujer a la que le gusta peinarse bien y cuidarse, por eso aparenta menos edad de la que tiene. 
Es gordita y tiene mucho pecho pero no siente complejos, se siente bien con ella misma sobretodo cuando va a nadar o a la peluquería.
Lleva gafas y es castaña muy clara con el pelo rizado, los demás la ven inteligente y alegre.
Julia necesita ver felices a sus familiares para ser feliz, a veces le da demasiadas vueltas a las cosas, quiere elegir siempre lo correcto y por eso le cuesta decidirse.
Siempre da lo mejor de si misma para ayudar a los demás. Quiere mucho a toda su familia y haría cualquier cosa por ellos.






 Pablo:

Pablo es un chico muy guapo, es moderno y tiene unos ojos que transmiten mucho.
Suele gustar físicamente a las chicas pero ninguna ha sabido apreciar su interior. 
Estudia ciencias políticas en la universidad y saca muy buenas notas, aun que le cuesta concentrarse cuando tiene problemas o algo en la cabeza. También le gusta mucho el deporte.
Es muy buena persona y muy romántico, no puede evitar mostrar sus sentimientos, no sabe esconderlos. 
Suele expresarse muy bien y hablar claramente a todo el mundo.
Lucharía hasta morir por amor, pero nunca perdonará una infidelidad. 


Ainhoa:

Ainhoa es guapa aun que nunca tiene tiempo para arreglarse, también es delgada ya que muchas veces no come porque no tiene tiempo o no tiene apetito.
Viste siempre con camisetas y tejanos y es castaña oscura. 
Ella siempre a querido estudiar pero su madre opina que entonces perdería el trabajo y tiene que ayudarla con la casa y sus hermanos pequeños.
Muchas veces parece tímida y seria por toda la presión que soporta, pero en el fondo es una chica encantadora y alegre.
Con ayuda de Pablo supera mejor las cosas y es más fuerte pero es sensible y se pone muy triste cuando pasa algo.
Nunca ha tenido muchos amigos ni ha salido mucho de casa.
A veces piensa que nunca podrá llegar a ser lo que quiere en la vida, las cosas malas que le pasan le hacen ser negativa.



María:

María es la madre de Ainhoa.
Es una mujer apagada que apenas se cuida. 
Pasa por depresiones temporalmente y cualquier cosa que no le guste puede ponerla muy nerviosa, sobre todo si se trata de Ainhoa.
Piensa que su hija ha de ayudarla y que si no lo hace no podrá mantener la casa en pie.
No quiere aceptar que esta enferma y odia pedir ayuda a su hermana Julia o a los médicos.
Nunca esta de buen humor y se descontrola con el alcohol y las pastillas antidepresivas fácilmente. 







Y eso es todo, no se me da muy bien describir como son los personajes, se me da mejor reflejar como son con los hechos de la historia que no explicando xD 
Bueno se hace lo que se puede, con el tiempo todo mejora :) 
Ayer conseguí las cinco páginas y espero hacerlo mañana también ya que hoy me he tomado este "descanso".


En fin, me está gustando mucho participar en la maratón de escritura porque es un reto que me está haciendo coger más habito de escribir algo cada día, aun que sea poco.
Y eso es importante :)


¡No dudéis en darme vuestras opiniones sobre todo lo que queráis!
Las leo encantada, siempre me ayudan a mejorar.
Un Saludo :D

11 agosto 2011

Maratón Escritura día 3

¡Hola de nuevo!
Ayer no pude publicar porqué blogger no me dejaba por eso hoy pongo el día 3 de la maratón :)
¡Por fin he escrito cinco páginas y un cachito más!
Está noche o después pondré la entrada correspondiente al día 4. 
Aun que no garantizo nada ya que siempre voy justa de tiempo ^^"
En fin, espero que os guste 
y vuestros comentarios :D



La vida de Ainhoa

Capítulo 5

Después de un extraño fin de semana Ainhoa se despierta para enfrentarse al trabajo en la fábrica. Al menos allí podrá contarle a su compañera Irene lo sucedido, podría decirse que ella era su única amiga. 
Aun que ni si quiera sabe por dónde empezar, y es que había sido un fin de semana lleno de emociones distintas y muchos sentimientos contradictorios.
Al llegar a la fabrica muchas de sus compañeras estaban en la puerta leyendo algún cartel que no alcanzaba a leer desde el coche. 
Aparcó y se acercó, pensando en que pasaría para que hubiera tanto alboroto.
-¡Ainhoa! -Era Irene que estaba con las demás en la puerta.
-Hola Irene. ¿Por qué tanto alboroto? -Preguntó.
-Ven y lee esto.

“Informamos a todos los trabajos de la empresa que dentro de dos semanas aproximadamente se producirá el cambio de director. 
En consecuencia de ello se harán entrevistas con algunos de los trabajadores.”

Ainhoa acaba de leer sabiendo lo que eso significa, el nuevo jefe querrá conocerlos para decidir a quién despedir.
Tendrá que tener cuidado si no quiere que la despidan, ella solo lleva tres meses trabajando allí y no tiene un buen contrato precisamente, así que puede que sea una de las candidatas a marcharse.
Irene nota en la cara de su amiga que algo va mal, seguro que tiene algo que contarle y así es.
Ainhoa empieza por explicar que su madre esta en el hospital, siguiendo después toda la historia.
-¿En la playa? 
-¡Irene calla! 
-Tiene que ser una experiencia muy romántica. Ojala yo pudiera también, pero sigo más sola que la una. -Dijo Irene, que estaba algo frustrada por seguir soltera con 28 años.
-Vamos Irene, te tengo dicho que algún día encontrarás a tu hombre, no te desanimes que entonces ya me hundes la moral.
-Está bien, tienes razón soy demasiado obsesiva con eso.

El resto del día no fue fácil, había mucho trabajo en el que concentrarse y a Ainhoa le costaba mucho hacerlo.
Tenía que llamar al Doctor Jiménez para preguntar por su madre, también tenía ganas de estar en casa con sus hermanos para cuidarlos. Pero no podía faltar al trabajo.
Para Pablo el día tampoco fue fácil. 
Le costó mucho estar atento en las clases de la universidad, no respondió a ninguna pregunta y le costó estudiar más de lo normal. 
Todo por que no podía sacarse a su prima de la cabeza, el recuerdo de aquella cena, aquél paseo en la playa y lo sucedido después.
 Además no le gustaba nada que Ainhoa sufriera, ojalá María se recuperara pronto y todo volviera a la normalidad. Así podrían estar juntos.
Pero parecía que tendrían que esperar bastante... 
Pablo estaba tan metido en su cabeza pensando en Ainhoa y los problemas que tenía, que no se enteró de que había sonado el timbre y era hora de ir a casa.
Marina que estudiaba en la misma clase que él se le acercó.
-Hola ¿te pasa algo? -Preguntó la chica.
Pablo se sintió algo molesto, qué le importaba a ella si lo único que quería era hacerle más daño del que ya le hizo hace un mes.
-No, estoy bien. -Le respondió con sequedad mientras recogía sus cosas.
-Es que no has estado tan atento como de costumbre. -Había observado durante las clases.
-Bueno... Tengo cosas en las que pensar.
-Podríamos ir a tomar algo y hablamos.  ¿Somos amigos no?
Pablo no sabía que pretendía pero estaba cansado de los juegos de esa chica rubia. 
-Mira Marina, no sé como puedes decir que somos amigos cuando no has parado de fastidiarme desde que lo dejamos. 
-Solo pretendía ser amable, además estás muy equivocado yo no he intentado fastidiarte. ¿Que piensas que eres el centro del mundo? -Le contestó ella orgullosa.
-No tengo ganas de discutir, Marina. Dejame en paz. 

Pablo salió del aula y Marina no intentó seguirle. Menos mal, esa chica no tenía remedio. 
Le había sido infiel y le había hecho sufrir durante todo un mes, encima ahora tenía la poca vergüenza de hacer como si fueran amigos.
En fin, no valía la pena. 
Entró en su vehículo y se quedó parado pensando en qué hacer, no tenía ganas de ir a casa a estudiar o pasar las horas leyendo o en el ordenador. Tampoco quería salir con sus amigos.
Lo que quería era ver a Ainhoa, ya sabía que habían quedado en no estar juntos como nada amoroso de momento, pero no podía resistir sus ganas de verla.
De todas su madre estaría allí así que tampoco resultaría raro que fuera a visitarla.

Cuando Pablo llegó a casa de Ainhoa ella todavía no había llegado de trabajar. 
Allí estaba Julia y sus primos pequeños que le saludaron con mucha alegría.
-Pablo, hijo. -Le llamó Julia desde la cocina -Ven a ayudarme con la cena.
-¡Voy!
Pablo fue rápido a la cocina, no era normal que su madre le pidiera ayuda para cocinar. Solo lo hacía cuando necesitaba hablarle de algo, seguramente sería que estaba preocupada por su hermana, era normal que necesitara hablar con alguien. 
-Ya estoy aquí.
-¿Puedes acabar de hacer esa ensalada?
-Sí.
Julia no sabía por donde empezar había estado bastante tiempo pensando sobre lo que quería explicarle a su hijo, pero no estaba segura de que fuera una buena idea.
Le asustaba como pudieran reaccionar sus hijos y sus sobrinos, era un cambio bastante grande el que iba a proponerles.
-Hijo he estado pensando mucho, no sé si es una buena idea lo que tengo en mente, pero creo que sería lo mejor. -Dijo Julia al fin.
-¿Qué pasa?
-Pues... no sé si a ti te gustara la idea pero yo creo que esta casa es un poco pequeña y que María va a estar bastante tiempo en el hospital.
Así que he pensado que quizá los niños y Ainhoa podrían venirse a casa, solo hasta que María se ponga bien.

Pablo no se esperaba algo así, pero a él le encantaba esa idea ya que eso significaba que viviría en la misma casa que Ainhoa. Podría verla cada mañana y cada noche. 
-¡Mamá es una gran idea! A mi me parece muy bien lo que has pensado.
Quizá lo dijo con demasiada alegría y debería haber controlado más sus emociones porque Julia se quedó algo sorprendida.
-Vaya hijo, no sabía que te haría tanta ilusión. Supongo que eso significa que te llevas bien con Ainhoa. No me habéis contado nada del sábado. 
-Bueno, es que no ha habido momento. Pero lo pasamos muy bien, fuimos a comer a un restaurante italiano y luego dimos un paseo. -Se limitó a decir Pablo.
-Me alegro de que os llevéis bien, tu prima necesita a un amigo como tú. Lo esta pasando mal la pobre. 
-Lo sé mamá. No te preocupes que ella sabe que puede contar conmigo.

Ainhoa llegó de trabajar y se alegró mucho de que su primo Pablo estuviera allí.
Fue toda una sorpresa, en cuanto entró por la puerta y le vio le saludo con un gran abrazo sin importarle que su tía estuviera delante.
Tenía muchas ganas de hablar con él a solas, para que la escuchara, la animara y le diera un poco de cariño. Pero también necesitaba hablar con Julia y tendría que esperar a que los niños se durmieran. 
Por suerte no tardaron mucho ya que estaban muy cansados, bastó contarles medio cuento de La Cenicienta para que cayeran dormidos.

-Ya se han dormido. -Dijo Ainhoa entrando al salón y sentándose en el sofá junto a Pablo.
-Me alegro, necesitan descansar. ¿Has hablado con el Doctor Jímenez verdad? -Preguntó Julia que estaba sentada en el sillón.
-Sí, me ha dicho que mamá a preguntado por nosotros y que al explicarle que necesitaba ayuda sicológica y no podía vernos en un tiempo se ha puesto bastante nerviosa y le ha dado un pequeño ataque. 
Pero por suerte no ha hecho falta sedarla sólo unos tranquilizantes, el doctor dice que necesita aceptar su enfermedad para recuperarse, aceptar que tiene un problema y dejarse ayudar. -Explicó Ainhoa.
-Uf, parece que esto será largo querida. -Suspiró Julia -Y bueno, ¿qué tal el trabajo?
-Horrible, hoy al llegar nos hemos encontrado un cartel en la puerta de la fábrica dónde ponía que dentro de dos semanas se cambia el jefe. Esta claro que despedirán gente... ¡Estoy agotada! -Dijo mientras apoyaba su cabeza en el hombro de su primo.
-Bueno no te preocupes, intenta no pensar en los despidos. ¿Y tú qué tal en la universidad Pablo?
El chico no se dio casi cuenta de que su madre le hablaba a él, ya que no se esperaba que su prima apoyara la cabeza en sus hombros.
-Eh... Bueno hoy no ha sido mi mejor día, estaba preocupado por la tía María. Pero no te preocupes que me pondré las pilas como siempre. -Explicó.
-Tranquilo hijo, es normal, yo sé que eres buen estudiante.

Después de un rato Julia se fue a dormir y Ainhoa y Pablo se quedaron a solas, abrazados en el sofá.
-¿No te has concentrado hoy en clase? -Preguntó Ainhoa por hablar de algo.
-No, encima luego Marina a venido a molestarme, pero le he dicho que me dejara tranquilo.
-Esta chica no tiene remedio. 
-Eso mismo pensé yo. ¿Bueno tú como estas? 
-Pues más o menos... Se me hace duro no ver a mi madre y el trabajo me agota.
-Imagino... ¿Nunca has pensado en estudiar algo? -Preguntó él por curiosidad.
-Me encantaría Pablo, pero no puedo. Mi madre me necesita, he intentado hablar muchas veces con ella sobre el tema y la respuesta es no. -Dijo con tristeza. 
Ainhoa había perdido la cuenta de las veces que intentó hablar con su madre para que la dejara estudiar, ninguna de esas conversaciones dio resultado, lo único que sentía que hacían era empeorar las cosas.

-Quizá cuando se recupere cambien las cosas. -Dijo Pablo intentando darle esperanzas, aun que era él quién más esperanzas tenía.
-Tú lo has dicho, quizá... quizá sí o quizá no.
-Bueno, no te deprimas por favor. Odio que lo pases mal, no soporto verte triste... Mira te prometo que cuando la situación mejore te ayudaré a que estudies lo que quieras.
-Gracias Pablo, sin ti llevaría esto mucho peor. Te qui... -Ainhoa se quedó callada, iba a decir “te quiero”. ¡Como podía decir eso tan pronto! Si ni si quiera estaban juntos, habían quedado que esperarían...
-Ibas a decir te quiero. -No era una pregunta.
-¡Lo siento!
Pablo no cabía en su asombro pero aquello era una buena señal. Había algo fuerte entre ellos, aun que solo hubieran pasado tres días juntos.
-No lo sientas, Ainhoa. Te quiero. -Y la besó sin poder remediarlo. 


Capítulo 6

Julia decidió levantarse para ir al lavabo aun que ya estaba casi dormida.
Salió de la habitación, el pasillo estaba iluminado por la luz del comedor, pasó y le pareció ver algo un poco raro, algo que no debería haber visto...
¿Su sobrina y su hijo se estaban besando en el sofá? No podía ser, estaba cansada y su mente le estaba jugando una mala pasada. Pero lo estaba viendo con sus propios ojos... Sin duda aquello era real, no era un sueño ni un espejismo. 
¡Su sobrina y su hijo se estaban besando en el sofá! ¿Y desde cuando? ¿Por qué?
¿A caso pasó algo el sábado que ella no supiera? Por supuesto que sí, si estaban juntos obviamente no se lo contarían. 
¿Y ahora qué? ¿Tenía que hacer algo no? Aquello no estaba bien... Eran primos.
Pero el amor es el amor, no se puede evitar. 
Uf, demasiadas preguntas, aquello jamás se lo habría imaginado.
Lo mejor sería irse a dormir y olvidarlo por el momento, así que Julia volvió a la cama en silencio para que no descubrieran que lo había visto.

Pasaron tres días, días extraños en los que María no aceptaba que necesitaba ayuda en el hospital, días en que Pablo y Ainhoa se besaban a escondidas. 
Días en que Julia no sabía que hacer respecto a lo que había visto por la noche, aún no había dicho a Ainhoa su idea de que se mudara con los niños ha su casa.
Y es que ahora que a visto que Pablo y ella tenían algo quizá no sería tan buena idea.
Julia se sentía bloqueada en su mente, no tenía las ideas claras y no pensaba con claridad, necesitaba contarle aquello a alguien que la escuchara y pudiera ayudarla.
Así que después de llevar a los niños al colegio fue a ver a su psicólogo y amigo Mario.

-¡Julia cuanto tiempo! Me alegra verte. -Le saludó Mario  -Aun que por lo que veo en tú cara vienes a verme más como psicólogo que como amigo.
-No te equivocas querido. -Reconoció la mujer.
-Bien, no perdamos tiempo entonces. Sabes que me encanta escuharte. ¿Qué te preocupa?
Julia se acomodó en el sillón de la consulta mientras Mario cogía su libreta.
-Bueno son varias cosas. Supongo que lo mejor es empezar por el principio... -Julia comenzó a contar toda la historia:
-Hace un tiempo que cuido de mis sobrinos pequeños en su casa porque mi hermana estaba enferma con depresión.
Mi sobrina mayor no podía encargarse sola de los niños y la casa ya que trabaja mucho para sacarlos adelante.
El caso es que al ser tan joven la pobre tenía mucha presión. Así que yo le ayudaba todo lo que podía y el sábado pasado se me ocurrió que podía salir a cenar con mi hijo Pablo para que se despejara un poco.
Ella aceptó y los dos fueron a cenar. Además de eso le dije a Pablo que Ainhoa, mi sobrina, durmiera en mi casa y no en la suya.
Mi hermana no tenía que enterarse y yo pensaba que no lo haría por que cuando coge depresión no se levanta de la cama. Pero esa noche se levantó y se dio cuenta de que Ainhoa no estaba, y como encima la chica no llegó a dormir porque estaba en mi casa a mi hermana le dio por emborracharse y por la mañana acabó dándole un gran ataque de ansiedad porque encima se había estado auto-medicando. ¡Que culpable me sentí en esos momentos!

-Julia, sabes que no debes sentirte culpable, lo sabes. Tú querías que tu sobrina fuera feliz y eso es muy amable por tu parte.
-Sí eso es verdad, en fin como a mi hermana la han ingresado yo pensé que Ainhoa y los niños podrían venirse a mi casa hasta que María se recuperara.
El lunes Pablo vino a cenar a casa de Ainhoa y se lo comenté y pareció hacerle mucha ilusión que se vinieran a casa y después descubrí por qué...
Ainhoa, Pablo y yo estuvimos hablando un rato cuando los niños se durmieron y después me fui a dormir, pero cuando estaba casi dormida quise ir al baño y cuando pasé por el pasillo los vi... ¡besándose! Y claro ya no se que hacer... Es obvio que en mi casa estarían mejor, pero Ainhoa y Pablo son primos y tienen una relación amorosa ¿Está eso bien, Mario? ¡No sé que debo hacer!
-Debes relajarte. Mira en estos tiempos los jóvenes son mucho más liberales y modernos que antes, ya lo sabes. Que sean primos no tiene porqué estar mal visto. Tú dales tiempo para que te lo cuenten y muestrales que pueden confiar en ti.
Si crees que es mejor que tus sobrinos estén en tu casa, adelante. Tu hijo y Ainhoa tendrán mucha discreción estando en la misma casa si no quieren que te enteres. 
-Sí, creo que me he estresado demasiado por el tema, a lo mejor no es tan grabe.
-Claro que no, es solo un amor juvenil que puede que les duré o no. Y si les dura ya estarás acostumbrada. No debes preocuparte por ellos. Te has estresado demasiado a causa de lo de tu hermana, son muchas cosas las que te preocupan y tu mente se estaba bloqueando. Te recomiendo que hagas alguna actividad que te ayudé a despejar tu mente, como nadar o pasear por el campo por ejemplo. -Le aconsejó Mario.
-Sí, puede que me vaya bien. -Dijo pensando -Ahora me siento mejor la verdad, gracias Mario siempre me sirves de ayuda.
-De nada, espero que tú hermana se mejore y que la próxima vez vengas a verme como amigo.
-Esta bien, jaja. Adiós.

Julia se sentía mucho mejor, ir al psicólogo siempre le servía de ayuda.
Nada más salir de la consulta Julia decidió apuntarse a la piscina municipal para ir a nadar, así que fue a informarse y se decidió por el camino de que esa misma noche le diría a Ainhoa su idea de que pasaran una temporada en su casa.